
Entonces le dió una rosa y, tomandole de las manos, dijo: "Cuando la rosa se marchite, yo volveré y estaremos juntos de nuevo". Y los dos sonrieron sin decir nada. Ella se fué primero, él terminó su cafe. (Afuera hacía brisa y el cielo estaba despejado) Ambos descubrirían con el tiempo que, indiscutiblemente, la rosa era de plástico.

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