miércoles, 1 de octubre de 2008


Te agradezco por permitirme ser parte de tu historia. Por realizar mis sueños, endulzar mis amargos momentos, y hacerme renacer, como hoy lo hago. Los atardeceres son arduos por aca, van y vienen, rápido o lento…que más da. Mi vista cada vez que puede, se pierde al instante, hacia la luz del sol, siempre tan distante. Y ahí me estaciono, expuesta a quemar mis neuronas tan sólo pensando en ti. Pensar que negociaría mi alma con la primera persona, capaz de retener tu felicidad, eternamente. No es suficiente. Ayer recopilé pétalos con tu nombre, cada uno tan parecido a ti. Livianos, perfectos, sutiles, símbolos de inocencia y fragilidad. Me perdí despacio con ellos, observé el movimiento inocente de sus caídas. Después de eso, me enredé con tantas preguntas. Acabada y sin respuestas otra vez tuve que escabullirme en la espera. Como era de imaginar, terminé rebuscando la almohada para reposar las gotas en mi mejilla. Momentos en que tan agudo, engorroso dolor en mi pecho viene sin ser invitado. Entonces, de mi desorganizada memoria me consuela pausadamente tus palabras en el vacío de mi mente. Como ecos, vuelven a mí. Y es que te extraño, no tengo remedio.Levantarme y contar los días, es rutinario. Necesito, deseo verte. Mi debilidad…tú. Cuando no estás a mi alrededor, nada es simple. Nada es posible. Nada concuerda. Te confieso, que he sido solitaria, de principio a fin. Podría quedarme con nada, no me hará falta pero desde que llegaste si no estas conmigo, el respirar no me sirve. Tú, zarpaste mi hóstil, indisciplinado corazón y conquistaste todo en él. Me he rendido ante ti. Soy inútil, sin ética, incapaz e indefensa en tus brazos. Pero ante todo amarte, es lo que hago. Ya ves que sólo tu sonrisa hace milagros en toda dimensión de mi complicado universo. Y si tengo que ir al fin del mundo para tomar tu mano y sostenerla hasta el final. Lo haré. Y es que…te amo.


Flore ncia

No hay comentarios: