
Ella, la loca, tiene la impertinencia de la inocencia resplandeciendo en su garganta, los ojos centelleantes de estrellas nocturnas y de cientos de soles. Guarda en el alma una fuerza poderosa que aún desconoce y la impulsan los sueños grandiosos de todos los hombres. Cuando llora enmascara el triunfo que ha de ser y cuando ríe disfruta brevemente de un instante que hará eterno. Ella está loca, pero sabe y no sabe como sabe. Simplemente tiene fé y enarbola la inmaculada bandera de la esperanza, no le interesa si le creen, si la siguen, si va sola o acompañada, la lucha es contra ella misma y vencerá, porque desconoce la derrota. Despúes, cuando despierte habrá tenido el grato placer de haber perseguido sus metas hasta el fin y un poco más. Cuando dejé de soñar será el final, pero ella sabe, ella está loca, sabe que eso nunca sucederá. ¿Sí alguién la acompaña en su delirio? Por supuesto, no podía ser de otra manera, otro loco igual a ella, se enredaron hace siglos, de vez en cuando pelean por quien lleva la batuta. Él le hace creer a ella y Ella le hace creer a Él. Y se aman a su manera loca, en un vaivén oscilante llendo de sorpresas, como dos niños descubriendo el universo. Sus propios mundos el de Ella y el de Él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario