domingo, 3 de agosto de 2008


- Hagamos un trato, dale: ¡No me hables más!

- Pero, ¿Cómo hago eso?

- Quedate callada.

- Pero...¿qué hago si hay algo importante que tenés que saber?

- No, no me lo digas, de todas formas siempre terminás haciéndome llorar.

- Creo que me gustan tus lágrimas.

- ¡COMO VAS A SER TAN CRUEL! Estoy cansada de las lágrimas, es que no lo has notado? Y ahora callate, callate que no quiero saber nada más de vos.

- No vengas a buscarme en tus ataques de racionalismo, ¿eh? No me busques cuando te sobrevengan las ganas de escaparte de tu cerebro...

- ¡NO TE ESTOY ESCUCHANDO!

- Me gustan tus lágrimas, porque después de ellas sonreís más claramente.

- ¡Estoy tan, tan cansada!

- Descansa, entonces, pero no pidas que me separe de vos.... no lo hagas...

...Y por fin se durmió, como todas las noches.

No hay comentarios: