Y te vi, parado entre medio de tus faroles y me enamoré. Te encontré envuelto en nubes de verano y no dejé de mirarte. Aspiré tu olor de primavera de eucalipto y hierbabuena,volví a sonreir. Aguardé el momento de encontrarte de frente, supe que volverías. Como siempre. Y te ví, rezándole a la luna, no hay otro igual. Busqué tu cara en la neblina, palpé cada uno de tus rasgos, ¡que bueno encontrarte así!. Tan dispuesto, tan entregado, tan vos.
viernes, 30 de enero de 2009
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